ÔĽŅ Mi marido, un cornudo feliz | CORNUDOS
Mi marido, un cornudo feliz

Mi marido, un cornudo feliz

Hola amigos: aquí estoy de nuevo con mi relato de cómo le puse los cuernos a mi marido la primera vez, con su total consentimiento pues a mi cabroncito le encanta que me den verga fuera de casa…

A los pocos d√≠as, nuevamente toc√≥ mi marido el tema de H, dici√©ndome que si yo me hubiera dejado penetrar por √©l, realmente hubiera encontrado m√°s excitante a√ļn la situaci√≥n, que siguiera adelante con la relaci√≥n y que diera el siguiente paso. Hicimos el amor fantaseando ambos c√≥mo ser√≠a mi penetraci√≥n por H. Mi esposo me dec√≠a que le gustar√≠a verme clavada por ese hombre para despu√©s √©l rematar la faena. Yo le dec√≠a que me gustar√≠a hacerlo a solas con H, pues as√≠ me sentir√≠a m√°s c√≥moda y que en qu√© quedar√≠a su prestigio de hombre si H me com√≠a en su presencia, que era mejor que H pensara que me hab√≠a seducido √©l y no que mi marido me impulsaba a que me clavaran. Mi esposo acept√≥ mi idea y mientras se ven√≠a con violentas convulsiones dentro de m√≠, me hizo prometerle que al d√≠a siguiente intentara salir con mi pretendiente.

Realmente, H me hab√≠a llamado varias veces proponiendo que sali√©ramos nuevamente, pero yo me hab√≠a negado argumentando que mi esposo podr√≠a llegar a sospechar algo y que yo no quer√≠a problemas. Decid√≠ llamarlo, rompiendo mi aprensi√≥n a tomar la iniciativa. Despu√©s de haber tenido su miembro en mis manos, y ante el impulso de mi esposo, mi deseo por √©l resultaba ya incontrolable. Convinimos en salir al d√≠a siguiente a cenar por la noche. De com√ļn acuerdo con mi esposo, concebimos el plan de fachada, de que √©l estaba de viaje, por lo cual yo me pod√≠a escapar a sus escondidas. Esa noche, mi marido nuevamente escogi√≥ mi vestimenta, compuesta por un vestido corto ce√Īido al cuerpo, con medias de liguero, y pantys muy sexy. No me dej√≥ colocarme brassiere bajo el vestido liviano, lo cual dejaba insinuar claramente mis pezones. Me coloqu√© una chaqueta para cubrir las evidencias hasta que me encontrara en privado con mi amigo.

Como en la primera vez, H me recogi√≥ cerca de casa y marchamos a un restaurante bar. Tan pronto estuvimos acomodados en una mesa algo alejada de los otros clientes, trat√≥ de besarme dici√©ndome que estaba preciosa. Le dije que se controlara, pues no quer√≠a correr riesgos de que alg√ļn eventual conocido se diera cuenta de que yo me besaba con otro hombre. Como yo soy una mujer de negocios, siempre tendr√≠a la excusa de decir que estaba con un cliente arreglando alg√ļn asunto, pero si me sorprend√≠an en besos con otro, quedar√≠a en una situaci√≥n muy dif√≠cil de explicar.

Consumimos una deliciosa cena acompa√Īada con buena dosis de vino, lo cual como de costumbre me hizo sentirme relajada y caliente. H tubo que comportarse como todo un caballero durante la hora larga en que estuvimos en ese sitio, pero apenas salimos, al tomar su auto para marcharnos a otro lugar mas discreto, abri√≥ la puerta para que yo subiera. Deliberadamente permit√≠ que con la maniobra de tomar asiento en el auto, mis piernas se abrieran lo suficiente para que √©l notara mis medias de liguero y mis pantys blancos. Se qued√≥ unos segundos parado a mi lado apreciando mis piernas, comentando c√≥mo estaba de sexy y atractiva con mi ropa. Ri√©ndome le dije que subiera al auto y que no fuera tan morboso y mir√≥n. Durante el trayecto al nuevo sitio se mantuvo toc√°ndome las rodillas tratando de subir su mano sobre mis muslos.

Yo lo excitaba abriendo mis piernas pero frenando su mano en la mitad de mis muslos. Nuestro plan era ir a bailar a alg√ļn sitio discreto en las afueras de la ciudad, pero esa ruta es la de los moteles donde acuden las parejas en programas clandestinos. Sin consultarme, para que yo no fuera a negarme, sorpresivamente gir√≥ hacia la entrada de uno de esos moteles llegando a la porter√≠a donde toca hablar con el encargado para solicitar habitaci√≥n con garaje privado para el autom√≥vil. Me toc√≥ suspender mi protesta para agachar mi cara de forma tal que el dependiente no me mirara al

rostro.

Cuando entramos al motel, r√°pidamente nos ubicaron en un reservado sin que yo pudiera oponerme, pues ello hubiera implicado levantar mi cara y el dependiente me hubiera visto, lo cual me daba verg√ľenza. Por lo menos mi timidez y el hecho de que no estaba con mi esposo, me hac√≠a tomar precauciones. Otro encargado cerr√≥ inmediatamente la puerta del garaje, dej√°ndonos solos. H me pidi√≥ que subi√©ramos a la habitaci√≥n en el segundo nivel. En un principio me negu√© argumentando que ya le hab√≠a dicho a √©l que no le ser√≠a infiel a mi esposo, que no har√≠a el amor con √©l en forma completa, que me permit√≠a a m√≠ misma llegar a unos besos y caricias pero nada m√°s. H me prometi√≥ que no me forzar√≠a a hacer nada contra mi voluntad, insistiendo en que subi√©ramos al segundo nivel donde estar√≠amos m√°s c√≥modos que en el auto. Abri√≥ mi puerta para que yo saliera y me coloc√≥ delante de √©l para subir por la escalera.

Como esta era bastante inclinada, H tuvo oportunidad de mirar mis piernas mientras yo lentamente ascendía. Me tomó por las caderas sosteniéndome mientras me contorneaba sensualmente. Una vez arriba, cerró H la puerta con cerrojo y me hizo girar quedando enfrentada a él. Me besó en la boca atrayéndome contra su cuerpo. Su miembro lo sentía duro contra mi vagina mientras él me apretaba firmemente tomada por las caderas. Me dejé besar pasando mis brazos sobre su cuello y pegando mis senos a su pecho. Nos sentamos en la cama y él me recostó de espaldas y se inclinó sobre mí a besarme nuevamente. Coloqué mis brazos en la nuca, lo cual proyectaba mis senos hacia el frente. H abrió varios botones de mi vestido y tomó mis senos acariciándolos, Luego su cara descendió y tomó uno de mis pezones besándolo tiernamente.

Mis gemidos se hicieron evidentes mientras mov√≠a mi cara a lado y lado disfrutando de la deliciosa sensaci√≥n de tener a un hombre entre mis senos d√°ndome peque√Īos mordiscos en los pezones. H subi√≥ una pierna sobre m√≠, forz√°ndome a abrir las m√≠as. Subi√≥ mi vestido para poder observar directamente mis piernas cubiertas por las medias de liguero y mis interiores humedecidos pegados a mi vagina. Meti√≥ una mano entre mis piernas iniciando sus caricias sobre mi vulva. Me pidi√≥ que me quitara los pantys, y ante mi reticencia me record√≥ su promesa de no hacerme nada en forma forzada. Acced√≠ subiendo mis caderas, permitiendo que √©l deslizara hacia abajo mis calzones, sac√°ndolos finalmente. Los tom√≥ en sus manos llev√°ndolos a su cara aspirando mi fragancia √≠ntima. Esto me pareci√≥ muy er√≥tico y me revolv√≠ excitada abriendo mis piernas de par en par. H se lanz√≥ sobre mi cuca, metiendo su cara en mis intimidades. Delicadamente me bes√≥ en el cl√≠toris y luego meti√≥ su lengua en mi vagina, abri√©ndola con sus manos.

Mis gemidos aumentaron de volumen y tom√© su cabeza con mis manos peg√°ndolo m√°s a m√≠. No me pude contener y me corr√≠ en su boca con pasi√≥n desenfrenada mientras su lengua danzaba en mi interior. √Čl, al verme as√≠ de excitada, sac√≥ su miembro y se subi√≥ sobre m√≠ tratando de penetrarme, lo cual imped√≠ gir√°ndome de lado, record√°ndole mi intenci√≥n de permanecer fiel a mi marido. H me dijo que habiendo llegado hasta ese punto, no cre√≠a que mi fidelidad existiera ya y trat√≥ nuevamente de penetrarme. Entendiendo que en esa posici√≥n no podr√≠a mantener el control, le ped√≠ que me dejara colocar arriba de √©l, para permitir que su verga entrara en contacto con mi vagina, pero sin penetrarme. Pens√© que de esta manera lo complacer√≠a parcialmente jugando con su miembro. √Čl se mostr√≥ encantado de que yo tomara el control y prometi√≥ tener paciencia y respetar su promesa. Me acaball√© sobre √©l colocando arrodillada una pierna a cada lado de su cuerpo. Tom√© su miembro entre mis manos y lo acerqu√© a mi vagina colocando su cabeza contra mi cl√≠toris, frot√°ndolo en √©l con movimientos lentos. Esto me produjo nuevos gemiditos de excitaci√≥n.

Con lentitud, froté su miembro contra mi vulva, haciendo que pasara a todo lo largo de mi raja, las cual se veía con los labios proyectados y entreabiertos. Acomodando su verga en forma horizontal contra su abdomen, me acosté sobre él permitiendo un contacto completo de mi vulva, la cual abrazó su mie

mbro (sin penetrarme). Al deslizarme lentamente, la punta de su verga tomaba contacto contra mi cl√≠toris produci√©ndonos a ambos oleadas de placer. Nuestro dialogo seg√ļn recuerdo fue el siguiente:

-¬°Me matas mujer divina!. Yo respeto mi promesa pero por favor ¬°m√©telo t√ļ que me vas a enloquecer! ‚Äď ¬°Te dije que solamente caricias!. ¬°No insistas por favor!. ¬°Cuando me cas√© promet√≠ serle fiel a mi esposo!, ¬Ņacaso no te gusta lo que te hago? ‚Äď – ‚Äď Delicioso mi amor, pero me resulta muy dif√≠cil resignarme a no poseerte en forma completa. ¬°Mete la puntica por favor!. Te prometo que no empujar√©. ¬°Dame al menos el placer de ver mi verga en la entrada de tu deliciosa vagina!

- ‚Äď Arrodill√°ndome nuevamente sobre √©l, coloqu√© su verga en la entrada continuando nuestra conversaci√≥n: ‚Äď – ‚Äď ¬°Solamente la puntica por favor no empujes! ‚Äď por lo lubricada que me encontraba, inmediatamente entr√≥ en m√≠ la mitad de la cabeza de su verga, pero √©l se contuvo dej√°ndome el control.

- ‚Äď – ¬°Qu√© rico mujercita!. D√©jalo entrar por favor. Descend√≠ un poco permitiendo que entrara completa su cabeza pero tan pronto √©l intent√≥ empujar, retroced√≠ rega√Ī√°ndolo por incumplido.

- ‚Äď Me pidi√≥ excusas y me pidi√≥ que siguiera. Nuevamente lo dej√© entrar unas pocas pulgadas diciendo: ‚Äď – ‚Äď ¬°Hasta ah√≠ ser√° todo lo que me meter√°s! ¬°M√°s adentro ser√≠a romper mi promesa a mi marido!. ¬°Solamente √©l ha disfrutado mi vagina! ¬°No quiero convertirme en una mujer ad√ļltera!. Me enloquece esa verga pero debo controlarme. Te puedes venir contra mi vagina pero no permitir√© que me penetres del todo ni me deposites tu semen adentro. ‚Äď – ‚Äď S√≠ mujercita, ¬°me matas delicia divina!. ¬°Me voy a venir!

- ‚Äď Sent√≠a c√≥mo pulsaba su miembro y mi vagina tambi√©n se contra√≠a sintiendo la proximidad de otro orgasmo. Moviendo su verga con mis manos contra las paredes de mi vagina lo sacaba y lo dejaba entrar nuevamente las pocas pulgadas permitidas, pero cuando alocadamente empec√© a gemir sintiendo mi segundo orgasmo, ya no intent√© controlar nada y yo misma descend√≠ permitiendo que me clavara a fondo. Me tom√≥ por las nalgas y subiendo y bajando sus caderas me bombe√≥ furiosamente. Yo me deslic√© sobre √©l abri√©ndome toda de piernas, contribuyendo apasionadamente a los movimientos de nuestros cuerpos. Se tens√≥ empujando hacia arriba y sent√≠ c√≥mo se dilataba m√°s su miembro penetrando hasta mi √ļtero, inund√°ndome por primera vez de semen ajeno. Sus chorros golpeaban dentro de mi ad√ļltera vagina mientras yo gritaba de placer diciendo:

-¡Así mi amor! ¡Dame así! ¡Clávame a fondo que me matas! ¡Me estas partiendo en dos! ¡Cómo gozo! ¡Me estoy viniendo! ¡Dale, dale, clávame, cómeme! ¡Ya me volviste una puta! ¡Ya no puedo serle fiel a mi marido! ¡La van a salir cuernos y me descubrirá!

- ‚Äď -¬°S√≠ mi putica! ¬°Le vamos a hacer salir cuernos a ese se√Īor! ¬°Cuando llegues a tu casa te va a encontrar dilatada de caderas y comida por un hombre de verdad pues no creo que √©l te d√© tan rico como yo! ¬°Goza mi amor! ¬°vente conmigo que te voy a sacar el mejor polvo de tu vida! ¬ŅQuieres que te pre√Īe? ¬°Mujercita!

- ‚Äď Afortunadamente estaba en una parte poco f√©rtil de mi ciclo, por lo cual no me preocup√© mucho de que se cumplieran sus palabras, pero entend√≠ que tendr√≠a que ser cuidadosa la pr√≥xima vez para no terminar llevando en mis entra√Īas a un bastardo. Nos compusimos y recuperando el aliento trat√© de colocarme mis pantys, pero √©l lo impidi√≥, solicit√°ndome que mejor me quitara el vestido y quedara totalmente desnuda para √©l. Le dije que ya era tarde y ser√≠a mejor que me llevara a casa, pero H dijo:

- ‚Äď -Yo cumpl√≠ mi promesa. T√ļ te descontrolaste y terminaste clavada como toda una hembra en celo. Ahora me toca a m√≠ mi turno de controlar la situaci√≥n. ¬°Desv√≠stete!

- ‚Äď Le obedec√≠ pues ahora que ya no era fiel, me dije a mi misma que gozar de ese hombre una segunda vez no me caer√≠a nada mal, que si mi marido quer√≠a que me dieran clavo, le llegar√≠a a casa bien usadita y llena de semen para ver su reacci√≥n.

- ‚Äď Me tend√≠ de espaldas abriendo bien mis piernas. H ya se estaba recuperando y me pidi√≥ que le diera un besito en el pene. Luego de lo sucedido, conclu√≠ que ya no pod√≠a aparentar recato alguno y arrodill√°ndome en la cama le chup√© su verga, permitiendo que me penetrara

hasta donde podía sin producirme arcadas. Esto hizo que se endureciera nuevamente y le pedí que me montara. Esta vez lo dejé al mando prometiendo que yo no me movería, pues ya estaba supuestamente satisfecha.

Dijo que ya ver√≠amos que tan quieta me pod√≠a quedar y me penetr√≥ nuevamente, esta vez en la posici√≥n misionera convencional. Inici√≥ un lento mete y saca y se escap√≥ mi primer gemido. Sin embargo estaba resuelta a fingir que no sent√≠a ya placer y trat√© de controlarme. √Čl ri√©ndose me dec√≠a que no fingiera, que estaba gozando su verga otra vez. Ante mi supuesta indiferencia, empuj√≥ duro clav√°ndomelo todo y bombeando furiosamente. Su miembro cada vez crec√≠a m√°s mientras se acercaba su segundo orgasmo. Primero mis gemidos se intensificaron y luego ya no tuve control de mi cuerpo y me entregu√© a gozar contribuyendo con mis empujes mientras lo tomaba de las caderas con mis piernas abrazadas a su espalda. Mi tercer orgasmo de la noche estall√≥ como una bomba mientras H descargaba su segunda carga de semen dentro de mi vagina.

H quiso que nos qued√°ramos retozando en el motel un rato m√°s y se mantuvo dentro de m√≠ por varios minutos con su verga todav√≠a un tanto dura empujando ya con calma sus √ļltimos embates. El placer de sentirme penetrada contin√ļo con los rezagos de mi orgasmo, pero todo lo bueno se acaba y luego de un corto tiempo d√°ndonos un beso nos desconectamos dejando que el semen de H y mis jugos escurrieran libremente sobre la s√°bana. Esta primera vez no hice esfuerzos por conservar una buena dosis de esperma en mi vagina para llevarla a casa como trofeo. En las aventuras posteriores procuraba, como ya relat√© en mis dos primeros relatos, colocar un pa√Īuelo entre mis piernas para impedir que el semen se escurriera todo de mi vagina y llegar as√≠ bien inundada a casa para disfrute de mi esposo. Le ped√≠ a H que me llevara a casa pues ya era tarde y yo sab√≠a que mi marido me estaba esperando ansioso. Al salir del motel, nuevamente me agach√© para que no viera mi cara el encargado de las puertas de los garajes. Descend√≠ de su auto a poca distancia de nuestra casa d√°ndole un beso a H en la boca y prometi√©ndole que pronto procurar√≠amos tener otro encuentro, camin√© hacia nuestro conjunto.

- ‚Äď Ahora era yo una mujer realmente ad√ļltera, pues no una sino dos veces le hab√≠a permitido a otro hombre penetrar mis m√°s profundos rincones que hab√≠a prometido reservar s√≥lo para mi esposo cuando nos casamos. Cuando tom√© plena conciencia de este hecho, sent√≠ un poco de tristeza m√°s no de arrepentimiento, pues me consolaba saber que no estaba enga√Īando a mi marido, pues √©l me hab√≠a impulsado a esta relaci√≥n.

- ‚Äď Al entrar al conjunto privado donde se ubica nuestra casa, sent√≠a que los porteros y eventuales vecinos que se cruzaran en mi camino se iban a dar cuenta de que yo ven√≠a de ser clavada por otro hombre. Por supuesto esto lo causaba solamente mi imaginaci√≥n, pues yo hab√≠a arreglado mi cabello y pintalabios antes de bajarme del auto de H. Solamente not√© un poco de extra√Īeza en la mirada del portero, pues nunca hab√≠a llegado sola a casa pasada ya la media noche.

- ‚Äď Posteriormente no se les har√≠a extra√Īo verme llegar tarde y me imagino las murmuraciones entre ellos sospechando que mis salidas sin mi marido eran por estar tirando con otros hombres.

- ‚Äď Al entrar a casa, ten√≠a un poco de angustia por enfrentarme a la reacci√≥n de mi esposo ahora que ya se hab√≠a consumado mi primera penetraci√≥n real por otro hombre. Tem√≠a que su actitud ante el hecho desembocara en celos o inseguridad para √©l, pues una cosa era fantasear con este tipo de aventuras y otra cosa distinta podr√≠a ser la realidad del adulterio. Lo encontr√© en nuestro estudio del segundo piso con un vaso de licor en la mano, sentado en el amplio sof√°, con un manojo de fotograf√≠as er√≥ticas que me hab√≠a tomado √©l recientemente. Esa era su manera de prepararse para mi regreso. Entr√© t√≠midamente poniendo cara de ni√Īa arrepentida que ha cometido una falta. El me mir√≥ a los ojos y casi inaudiblemente pregunt√≥:

- ‚Äď – ¬ŅC√≥mo te fue mujercita?, ¬°me ten√≠as preocupado!, ¬ŅQu√© hiciste?, ¬ŅVienes usadita? ‚Äď – Yo bajando la mirada y con cara de consentida mordi√©ndome el labio inferior asent√≠ con mi cabeza y me sent√© a su lado. Nuestro dialogo sigui√≥ as√≠: ‚Äď – ‚Äď ¬ŅEn serio mi amor?, ¬Ņlo hiciste de verdad? ¬ŅTe comi√≥ tu amigo? ¬Ņ

C√≥mo se lo diste?, ¬Ņse vino dentro de ti? ‚Äď – ‚Äď ¬ŅQu√© te respondo primero? ¬°Ya te dije que s√≠! ‚Äď – ‚Äď ¬ŅD√≥nde estuviste? ‚Äď – ‚Äď ¬°En un motel! ‚Äď – ‚Äď ¬ŅQu√© hiciste? ‚Äď – ‚Äď ¬°Pues lo que tu me diste permiso de hacer! ‚Äď – ‚Äď ¬ŅTe clav√≥ entonces de verdad mi putica? ‚Äď – ‚Äď ¬°Por supuesto, dos veces! ‚Äď – ‚Äď ¬°Cu√©ntame como fue!. ¬ŅC√≥mo vienes? ¬ŅToda untada de semen? ‚Äď – ‚Äď ¬°Compru√©balo mi cachoncito! ‚Äď – Mi esposo levantando mi falda meti√≥ su mano derecha tocando mis interiores y yo abriendo las piernas lo dej√© que corriera a un lado mis pantys viendo c√≥mo su mano quedaba untada de los rezagos del semen de H.

- ‚Äď – ¬°Otra vez llegas con semen sobre tu vagina! ‚Äď – ‚Äď ¬°S√≠ pero esta vez no solamente est√° untada por fuera!. ¬°Me lo meti√≥ dos veces dej√°ndome llena adentro! ‚Äď – ‚Äď ¬°Putica divina!, te clavaron a fondo ¬Ņverdad? ¬°Mira como te dejaron!, ¬°Traes la cuca dilatada de tanta verga que dio ese H.P.! ¬°Mira c√≥mo estas de untada! (metiendo dos dedos en mi vagina). ¬ŅGozaste mucho? ¬ŅCu√°ntos orgasmos tuviste?. ¬°Cu√©ntame los detalles ad√ļltera!

- ‚Äď Yo le relat√© cada uno de los detalles de mi primera clavada por otro hombre, haciendo √©nfasis en c√≥mo hab√≠a sentido de rico cuando finalmente yo misma me ensart√© en la verga de H cabalg√°ndolo a horcajadas, y c√≥mo me hab√≠a venido con orgasmos m√ļltiples mientras me daban verga fuera de casa. Mi relato puso a mi esposo en un estado extremo de excitaci√≥n. Me quit√≥ los pantys untados, pas√°ndolos por toda su cara oliendo mis fragancias de mujer ad√ļltera. Me abri√≥ las piernas y se sumergi√≥ de cabeza sobre mi usada vagina lamiendo con su lengua mi cl√≠toris y los p√©talos de mis labios a√ļn pegajosas de semen. Esto me empez√≥ a encender de nuevo, pues me sent√≠ muy excitada al ver el poder que pod√≠a tener sobre mi marido explotando sus morbosidades.

Empecé a gemir y al cabo de pocos minutos lo interrumpí pidiéndole que me chupara los pezones, pues para mí no hay sesión completa de sexo si no me chupan mis sensibles tetas. Por supuesto mi marido accedió en el acto a quitarme toda la ropa dejándome desnuda para disfrutarme a pleno. Tomó mis tetas con sus manos y acercó su boca al pezón derecho diciéndome que se me notaba inflamado, seguramente de la chupada que el otro me había metido. A mi confirmación del hecho, mi esposo me dijo que lo besaría tiernamente sin maltratarme más y así, delicadamente me paso su lengua por el pezón, para luego besarlo suavemente. Le pedí que me mordiera un poco, pues a pesar de lo sensibles que los tengo, me encanta que me los muerdan pasito. Con sus dientes tomó mi proyectado pezón apretando un poco causándome un moderado dolor unido a un intenso placer. Repitió lo mismo con el otro pezón, dejándome lista para la inevitable clavada.

Mi esposo con mucho control a pesar de lo excitado que se ve√≠a, me pidi√≥ que reconstruy√©ramos paso a paso los detalles de c√≥mo me hab√≠a ensartado gradualmente en la verga de H. Repet√≠ para √©l la escena, subi√©ndome sobre √©l, simulando lo mismo que hab√≠a hecho con H, dici√©ndole que solamente le permitir√≠a meter la puntica de su verga. Cuando me meti√≥ la primera pulgada, ya no tuvo ning√ļn control y tom√°ndome de las caderas me ensart√≥ hasta el fondo su miembro dando tremendas embestidas hacia arriba. Yo me dej√© gozar por esta deliciosa verga propia, contribuyendo a su bombeo rotando mis caderas sobre su verga, hasta que en menos de un minuto nos corrimos ambos entre audible gemidos de placer.

- ‚Äď Esa noche, rendidos de cansancio, dormimos abrazados sin comentar nada m√°s, pero al d√≠a siguiente, mi marido estaba muy silencioso y preocupado. Toc√≥ el tema diciendo que √©l cre√≠a que resultaba muy peligroso continuar con esa aventura, que se sent√≠a mal por haber permitido que otro hombre me poseyera, que √©l hablar√≠a con H para aclarar todo y pedirle que no continuara invit√°ndome a salir. Me mostr√© alarmada, pues no sab√≠a cu√°l ser√≠a la reacci√≥n de H si mi marido lo enfrentaba y con dificultad logr√© convencerlo de que ser√≠a mejor que yo misma rompiera dicha relaci√≥n.

En su presencia, llamé por teléfono a H y le expliqué que lo nuestro había sido una aventura loca, que yo no quería problemas en mi matrimonio, que se olvidara de mí y que por favor conservara el secreto de nuestras andanzas. &Eacu

te;l como todo un caballero contest√≥ que me entend√≠a, que no me preocupara y que siempre me mirar√≠a con mucho cari√Īo recordando lo que para √©l hab√≠a resultado muy lindo y sensual.

- ‚Äď Pens√© que con esta aventura hab√≠an terminado para siempre las intenciones de mi esposo de compartirme con otros, pero para mi fortuna estaba equivocada. En el pr√≥ximo relato les contar√© m√°s.

- ‚Äď Un beso para todos.

Autor: Marta Mónica

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